659 kcal y 500 noches.



Llevaba demasiados años años sin entrar en un McDonalds como para dejar pasar la oportunidad de probar su nueva propuesta. Una hamburguesa con la que esta cadena intenta limpiar su imagen y sanear unas cuentas, que las malas lenguas catalogan de alarmantes.

La idea de que un biestrellado democratice un milésima parte de su cocina y la lleve de gira, para que toda España pueda comer algo que sale de su factoría, puede que suene muy bien sobre el papel, pero "en el calle" tiene menos interés que el Binomio de Newton. Los que tenemos ciertas inquietudes gastronómicas, nos encontramos con un panorama dantesco - ahora voy con eso- y, el público que allí se congrega, no sólo no conoce a Dani García, sino que le importa un pepino quién sea. 
De hecho yo pedí la Burger de Dani García y, se hizo el silencio durante unos segundos. Un silencio que en este caso no fue roto por un grillo, sino por la encargada del local, que se erigió en salvadora, al salir de la cocina murmurando " La Bibo". Artículo que por otra parte casaba genial con la cola para pedir. Allí estaban La Jenni, la Lore y la Ari.

Lo más duro fue responder el cuestionario para pedir mi menú; creo que tardé menos en rellenar el del carnet de conducir. Por un momento dudé de que me fueran a servir la comida. Me sentí inútil porque tenía que pensar las respuestas mientras el resto de cerebritos recitaban de carrerilla el pedido. Pero eso sí, en menos de dos minutos una bandeja sobre la que se podía leer "ver información nutricional al dorso", estaba como la mesa de tu tía la del pueblo. Esa que pone cualquier cosa comestible allí mismo y, que cuando ya has reventado, aún te saca queso o te dice que si te fríe un par de huevos por si te quedas con hambre. 

No dejemos escapar el detalle de la información nutricional. Algunos usan la técnica de la letra pequeña para que la gente no se fije, pero lo de ponerlo a la vuelta es mucho más profesional.  Un español le puede dar la vuelta a los calzoncillos, a los calcetines, a la tortilla, pero a un mantel grasiento jamás. 






El siguiente drama fue encontrar algo con lo que limpiarme. Después de deambular unos minutos por el local, con una bandeja en las manos, como una azafata de Campofrío en Carrefour, logré localizar el único servilletero que había. Lo de que fuera comunitario es una gran idea. Tener un servilletero en cada mesa es casta. Es mucho mejor que la gente empiece a sacar papeles y termine yéndose a su sitio como el perrito de Scottex.


Aunque todo sea dicho, completar esta yincana me hizo sentir más joven. Eso y lo de beber en pajita.






A estas alturas, el hambre que tenía - y la sensación de que todo el mundo me miraba- ya rozaban los límites que cualquier persona puede tolerar. Así que abrí el paquete como ese niño que espera su primer Scalextri. Y como pasaba entonces, los coches se salían de la pista, los mandos estaban rotos y , en general, cualquier parecido con la realidad iba a ser fruto de la casualidad.

Allí estaba, ¿trampantojo de tarta de Santiago? ¿ Guiño templario? ¿representación de la crucifixión  que le va a caer a Dani?
Sea como fuere y viendo el pelucón de lechuga, podían haberle cambiado el nombre. McFunky estaría mejor.





La hamburguesa que emocionó a Manuel Torreiglesias. Dos veganos de cada tres  veganos se han puesto cachondos al ver la foto. Tronchos de lechuga de Tudela para comer o fumar. La crecida del Ebro tiene estas cosas. 





Una vez podada, pude darle la vuelta y ver que la base tenía un tono doradito bien atractivo. Ojo que esta burger no se presente por el PP en las próximas elecciones. Hasta la presidenta catalana está menos enganchada a los rayos UVA.
De la grasa y eso no hablamos. Si el jamón ibérico suda y eso es buena señal, ¿por qué no lo va a ser en un pan de hamburguesa?






Después tenemos lo del queso ibérico. Es como las míticas sabatinas de nuestra infancia, pero con tufarro. No es de cabra, ni de vaca, ni de oveja, es de Boomer.



Apeticible imagen de Burger sacándote la lengua.


Y vamos con la salsa. Rica, aunque con cierto regusto a prefabricado. Claro que al estar en contacto con esa cantidad de recauchutados, es todo un logro que sepa así. Las salsas son "el gabinete de comunicación" de muchos platos. Por sí mismas pueden arreglar muchos desaguisados y, en este caso, dada su escasez, no lo consiguen ni de lejos. Golosa, punto de acidez muy logrado, ahumada - tanto que me acabo de oler las manos y me siento Georgie Dann-, sabrosa y con un picante muy bien trabajado. Una pena que le hagan un Lewinsky manchándola tan poco.





Daba por hecho que la carne el preparado de carne sería lamentable y no decepciona. Seca como los pies de un Apostol, picada hasta el punto de no saber si estás comiendo carne y , con un sabor -a pesar de los potenciadores-, que navega entre la nada y la antimateria.






Por aquellas cosas de poner un punto crujiente le añaden cebolla frita. Concretamente es esto que parecen chicharrones de cebolla.






Ya sé que no viene muy al caso, pero el menú venía con patatas fritas. Olían a patio de comunidad a las 21:30 y se presentaban en tamaños irregulares; las había pequeñas y crujientes, pero también largas como el palo con el que Moisés abrió la aguas, aunque con textura morcillona.






Pero yendo al grano y nunca mejor dicho, lo que más me llamó la atención, fue la cantidad de sal que tenían. Sospecho que se las fabrica Grefusa, porque ese baño es muy propio de las pipas.



Mano chorretosa y salada después de comer un par de patatas. 



 Y bueno, que después de media hora, vinieron los de Odyssey a rescatar mi mantel y encontraron esto.






Lo dicho, 659 kcal y 500 noches.


Amén.


Share/Bookmark

EDUCO - Becas Comerdor

//** Sonando de fondo: La Cruda realidad






A veces es necesario salirse de guión y despojar este blog del halo cachondo y cañero que suele circundarlo. Hoy toca frenar en seco para tomar perspectiva y darse cuenta de que la alimentación es algo mucho más serio y menos banal, que salir a cenar a un restaurante o sentirse el centro del universo por creer que has inventado la pólvora con una receta.

Hace unos días se pusieron en contacto conmigo desde la ONG Educo , porque hoy miércoles, se celebra el Día Universal del Niño y, aunque nos suene a algo muy lejano, el panorama en muchísimos casos es desolador. Según los datos del informe "La regresión de los derechos de la infancia en España 2007-2013”: 

  •        25% DE LOS NIÑOS  ESPAÑOLES  están malnutridos.
  •         500 MIL NIÑOS MÁS pobres desde que empezó la crisis en 2007.
  •         2,5 MILLONES DE NIÑOS españoles viven en contextos de pobreza.
  •      Hoy en España 500.000 niños son más pobres desde que empezó la crisis.
  •     1 de cada 4 niños está malnutrido, no recibe ni una sola comida saludable al día.

Y por último, el dato que quizá nos haga replantearnos muchas cosas.


  Cada 3 minutos, un niño cae en riesgo de pobreza en España. 
( habéis leído bien, pone ESPAÑA)

¿Suena jodidamente mal verdad? Pues el día a día de estas familias seguro es mucho más dramático aún. Y ahí es donde entra en juego esta ONG. Desde Educo trabajan para que no quede ningún niño sin la posibilidad de acceder a comedor escolar, de forma que al menos pueda disponer de una comida saludable al día.




 Haz tu donativo



Por eso en esta acción, una serie de bloggers publicaremos durante el día de hoy, un bocadillo que contenga los nutrientes necesarios para cubrir las necesidades de un niño en edad escolar y que cuyo coste no exceda los 2€. Hablamos de solidaridad, pero también de salud.

Por mi parte y con el fin de llegar al mayor número de personas posible, publicaré mi bocata en mi sección " Cocina de Mercado" y luego os dejare por aquí el vídeo. Pero como eso no va a ser posible hasta el fin de semana, os dejo algunas imágenes y los ingredientes  necesarios para prepararlo.







Bocata de calamares
( a veces blanco y a veces muy negro)


Ingredientes:
5 anillas de calamar.
5 aros de cebolla (los haremos caseros).
10 gr de sobrasada.
1 cucharada de mahonesa.
Un trozo de pan de verdad.

Para rebozar los calamares:
30 gr de harina.
1 sobre de tinta de calamar
Un poco de agua fría.

Para rebozar los aros de cebolla:
30 gr de harina.
Un poco de agua fría.



Preparamos la tempura negra para rebozar los calamares, simplemente mezclando un poco de agua con la tinta de calamar y posteriormente le vamos añadiendo la harina hasta conseguir una masa homogénea que se quede adherida al calamar.

Repetirmos la misma operación - sin la tinta- para rebozar los aros de cebolla.

Dejamos ambas preparaciones en la nevera hasta el momento de usarlas.

Cocinamos ligeramente la sobrasada para que pierda parte de su grasa y la mezclamos con una cucharada de mahonesa.

Pasamos los aros de cebolla y los de calamar por su tempura correspondiente y los freímos en aceite caliente.

Sacamos a un papel absorbente para que empape las grasas sobrantes. 

Abrimos el pan y lo pringamos con la mahonesa de sobrasada.

Montamos el bocata alternando calamares y cebolla.







Este no tiene la capacidad de ser mágico como el del vídeo que abre el post y realmente poco importa que os guste ó que os parezca una receta interesante. A mi  me sobra con que seas consciente de la realidad  que sufren muchas familias y con que hayas conocido que hay una ONG como Educo dejándose la piel entregando becas comedor. 







Amén. 


Share/Bookmark